TEORÍAS DEL APRENDIZAJE.
Los
estudios sobre las teorías del aprendizaje no han seguido en su desarrollo una
evolución paralela a los del aprendizaje. Tanto el término aprendizaje como el
de teoría resultan difíciles de definir, de ahí que no coincidan los autores en
las definiciones de aprendizaje (formulabas según el enfoque psicológico en que
se apoyen) ni en las teorías (también con diferentes formulaciones según la
concepción que le sirva de base).
Así
cuando se habla de teoría del aprendizaje en la práctica ha sido un intento de
integrar en formulaciones sistemáticas la amplia gama de interpretaciones del
aprendizaje sin una preocupación rigurosa de someterse a las exigencias
científicas que el término teoría comporta, como indica el hecho de que en la
bibliografía al respecto aparezcan indistintamente los vocablos teoría, sistema
y modelos.
Inicialmente
no existía preocupación por elaborar teorías sobre el aprendizaje. Sirve de
muestra el hecho de que desde el primer laboratorio de psicología experimental
en Leipzig (1879) hasta el final de la Primera Guerra Mundial las
investigaciones se centraban en conseguir un control lo más exacto posible del
aprendizaje mediante la recogida de datos experimentales, sin preocupación
teórica alguna, como lo muestran los trabajos de H. Ebbinghaus (1885) sobre los
procesos mentales de memoria y retención; los de Bryan y Harter (1897) sobre la
adquisición de destreza en telegrafía, o los de E. Thorndike (1898) sobre el
aprendizaje de los animales.
Hacia 1940 surge una preocupación teórica caracterizada por el
esfuerzo en construir
aplicaciones sistemáticas que dieran unidad a los fenómenos del aprendizaje, y así empezaron a aparecer sistemas y
teorías del aprendizaje, aunque el término teoría fue empleado con poco rigor.
En el libro de E.Hilgard Theories of Learning (1948)
aparece un examen de las posiciones sistemáticas más importantes de esta etapa.
En
los primeros años de la década 1950-1960 surge un cambio en los estudios sobre
las teorías del aprendizaje, ante el hecho de que gran parte de los sistemas de
la etapa anterior no cumplían una de las funciones importantes de toda teoría,
cono es la de totalizar y concluir leyes, o ante la dificultad de someter a
verificación empírica los principios teóricos de las mismas.
Con
el fin de ofrecer una base empírica sólida los estudios actuales sobre el
aprendizaje se centran , más que en elaborar teorías, en lograr descripciones
detalladas de la conducta en situaciones concretas cuyo diseño ha sido
cuidadosamente preparado (teorías matemáticas), en formar micromodelos de
comportamiento en un campo o área muy concretos y específicos (teorías
centradas en los fenómenos) o en aplicar la práctica de los procesos de
aprendizaje a terapias y técnicas de modificación de la conducta.
Sin
intención de exhaustividad, ya que la actividad investigadora en este campo es
muy fecunda actualmente, y haciendo la salvedad de que las divisiones que se
presentan no constituyen algo definitivo ni son compartimientos estancos, sino
que existen invasiones mutuas de terreno entre unas y otras, pueden intentarse
el siguiente esquema de la situación actual de las teorías del aprendizaje.
Teorías asociativas,
asociacionistas o del condicionamiento. Están basadas en el esquema
estímulo-respuesta y refuerzo-contigüidad.
Teorías cognitivas.
Renunciando a lo fisiológico y centrándose en lo mental, intentan la
elaboración de una concepción holística.
Teorías funcionalistas.
Conciben el aprendizaje como el proceso adaptativo del organismo al medio
mediante una serie de actividades psíquicas o funciones dinámicas.
Teorías
estructuralistas. Explican el aprendizaje como una cadena de procesos
interrelacionados dirigidos a la formación de estructuras mentales.
Teorías psicoanalíticas.
Basadas en la psicología freudiana, han influido en las teorías del aprendizaje
elaboradas por algunos conductistas, como la teoría de las presiones innatas.
Teorías conductistas o
behavioristas. Interpretan la conducta humana en base a la psicología animal.
Teorías no directivas.
Centran el aprendizaje en el propio yo y en las experiencias que el individuo
posee.
Teorías matemáticas,
estocásticas. Se basan fundamentalmente en la utilización de la estadística
para el análisis de los diferentes estímulos (principalmente sociales) que
intervienen en el aprendizaje. Son muy numerosos los estudios en este campo.
Teorías centradas en los
fenómenos o en áreas y clases particulares de comportamiento, tales como
curiosidad, refuerzo, castigo, proceso verbales, etc. Esta tendencia junto con
la matemática, ha adquirido un gran impulso en la actualidad.

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